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sábado, noviembre 14, 2009


Texto:Alma Vidal
Fotos: Roberto Zavala
Si algo debe preocuparnos a los nayaritas, es la ausencia de fórmulas que fomenten el estimulo y el reconocimiento. Todo festival cultural, tiene la responsabilidad de abrir escenarios para que los mejores creadores reciban el reconocimiento a su obra y trayectoria. Y si las letras son las protagonistas, de más está decir que las fiestas nervianas debieran sumar al homenaje como una práctica esencial.

Traigo esto a colación porque quiero destacar a un escritor nayarita que ha sido muy distinguido como autor e investigador en otras latitudes: el Maestro Emérito Ernesto Flores Flores, quien nació en Santiago Ixcuintla, un 4 de agosto de 1930. El Instituto Nacional de Bellas Artes, condensa así su trayectoria en el Diccionario Biobibliográfico de Escritores de México: Poeta. Estudió odontología en la Universidad de Guadalajara. Ha sido profesor de literatura en la Universidad de Guadalajara; director fundador de Cóatl, Esfera, La Muerte, Revista de la Universidad de Guadalajara, y Textos. Premio Lagos de Poesía 1960. Premio Jalisco de Literatura 1961. OBRA PUBLICADA: Poesía: A vuelo de pájaro, Cóatl, 1968. El pasado de un país desconocido, Departamento de Bellas Artes de Jalisco, 1974. El viaje, UNAM, 1978. Flores en la tarde (edición bilingüe), Latitudes Press, Mansfield, 1986.

En abril del 2001, tuve el gusto de visitarlo en su casa de Av. La Paz, en Guadalajara, Jal. Iba llena de emoción a invitarlo a participar en un coloquio de investigadores de la obra de Amado Nervo que se desarrollaría dentro del 1er. Festival Cultural. Lo recuerdo sentado en su sillón preferido, acorralado por un surtidor de estantes repletos de libros. Su casa es una prolongada biblioteca donde pasean los gatos al compás de las notas de una música exquisita. Con su salud quebrantada por la diabetes y otras dolencias, expresó su interés en asistir; desafortunadamente, la víspera de su participación, nos envió un video y una sentida disculpa con su amigo el poeta Jorge Souza, por sentirse indispuesto.

A ocho años de ese primer festival, Nayarit seguía sin cumplir con el propósito no solo de traer a Ernesto Flores, sino de rendir homenaje a este miembro ilustre de la Academia Mexicana de la Lengua. Desde aquí, seguíamos enterándonos cómo otros estados y sus instituciones le otorgaron premios y brindaban homenaje; a pesar de que a estos últimos, - “les saca al bulto”, según sus palabras. El proyecto seguía en pie, y nosotros, sus amigos, estábamos cada día más convencidos de estar a buen tiempo para saldar el adeudo y darle a Ernesto Flores Flores, el sitial de honor que se merece.

Y la fecha llegó. Con motivo de la novena emisión del Festival Cultural Amado Nervo, el Consejo Estatal para la Cultura y las Artes de Nayarit, a través de la Coordinación de Literatura y Fomento a la Lectura, organizó del 14 al 25 del pasado mes, el 1er. Simposio de Literatura, Amado Nervo Palabra Viva, dentro del cual hubo encuentros, conferencias, paneles, mesas redondas y debates donde se habló a profundidad sobre: Oralidad, Periodismo Cultural, vida y obra de Nervo, poesía, narrativa. En el simposio se presentaron libros y se tomó la calle para expresar con el lenguaje de los jóvenes, la poesía, la obra plástica y las formas alternativas de hacer arte. En este marco Christian Peña, poeta ganador del VIII Premio Nacional de Poesía Amado Nervo, presentó en el Bar Álica, el libro Lengua Paterna. Cabe destacar, que en este inusual escenario, participaron los poetas Dionisio Morales, Gabriela Aguirre, Jorge Briones y una servidora. Para los poetas fue una experiencia sumamente gratificante, no solo por las amables atenciones de quienes atienden en el bar, sino por las maduras intervenciones de los parroquianos sobre poética y cultura.

¿Y el homenaje? Este fue el listón de oro con que la literatura inaugura la primera de las 52 Semanas de Festival. El maestro Flores conquistó a todos los asistentes con su dulce sencillez. Atento, siempre con actitud amistosa, bromeó a placer. Nuestro homenajeado no dejaba de hablar y recordar a esta ciudad que se le vino encima, cuando de niño se extravió por sus soleadas calles. A partir de ahí, reconoce que Tepic lo marcó para siempre. Él, que ha transitado las calles y avenidas de las urbes más importantes del mundo, no supera el asombro que le dejó nuestro terruño hace más de siete décadas. El maestro Flores por razones que le duele recordar, habla poco de su vida en su natal Santiago. Sus recuerdos más gratos tienen que ver con los primeros años, y las travesuras propias de un chiquillo que correteaba del Portal Díaz No. 19 a la plaza, y de ahí a las riberas del Santiago. Así, al leer algunos de sus poemas, aparece niño, haciendo florecer la nostalgia un torrente de voces. Poesía que para bien de todos, fue presentada -en edición especial a su homenaje, en el libro: El agua pasa pero el cauce queda, obra prologada por el poeta Jorge Souza quien también hizo la selección de los poemas que fueron coeditados por el Gobierno del Estado de Nayarit a través del Consejo Estatal para la Cultura y las Artes, y Ediciones La Zonámbula que dirige el poeta Jorge Orendáin, quien también participó en el homenaje.

Sergio Eugenio García Pérez, Director General del CECAN, con la representación del Lic. Ney González Sánchez, encabezó la ceremonia en la que resaltó: “Ernesto Flores ha cultivado versos y cosechado poemas exquisitos. Poesía honda y sentida donde dialogan la memoria y el olvido mientras el cielo se descubre” y resaltó “estamos agradecidos por su magnífica escritura, asombrados por su sencillez y orgullosos de llamarlo nayarita”. Al finalizar su discurso, le entregó una placa conmemorativa y como fino detalle; un juego de pluma y abrecartas de plata, mientras el público asistente ovacionaba de pie al poeta homenajeado. Terminada la ceremonia, del público se desprendió un nutrido grupo de Santiaguenses para tomarse la foto con su distinguido paisano, y aprovechar para que les firmara el libro El agua pasa pero el cauce queda, mismo que fue obsequiado a todos los asistentes. La noche se prolongó pues la convivencia fue animada con bocadillos y vinos que se repartieron generosamente entre la concurrencia.

Esperemos que este sea el primero de muchos homenajes que se irán ofreciendo a personajes nayaritas que se destacan en el campo de las artes, la cultura y la ciencia. Hombres y mujeres que han dado mucho a través de una trayectoria regida por el amor al oficio que desempeñan.

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